Siempre he relacionado invierno con una especie de resfrió fingido que me obligue a quedarme en cama, a que me regaloneen con cosas ricas, ver películas triste y ver como cae la lluvia tras el cristal, y todo esto aumenta cuando son vacaciones y la labor termina al despertar.... Ya tenia asumido que subiría de peso (el sedentarismo y las cosas ricas influyen mucho), que sentiría nostalgia de perder la rutina disimulada y todo eso, pero jamas en mi perra vida se me paso por la cabeza que haría el viaje esperado hace meses, ese del que se hablo en una sobre mesa y que no solo se concretaría, sino que haría que mi vida despertara de su helada agonía (maldito frió).
Y así fue, no puedo enumerar las cosas que me pasaron, los momentos que viví, los chistes que aun dejan que recuerde nítidas las risa, el calor, el sol, el viento, el agua, mis voladas pachamamisticas, las piedras, a Emilio, a la noche, a la luna, a las estrellas, a la vida que ese mítico valle le devolvió a mi vida, creo que me hacia falta un poco de aquello... benditas vacaciones, benditos días, que en medio de bendiciones me abren caminos directos al infierno...
Orfelia.
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